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Una niña de 11 años durmió en el techo para evitar que su padrastro volviera a tocarla

 


 

TUCUMÁN

Una niña de 11 años durmió en el techo para evitar que su padrastro volviera a tocarla

El hecho tuvo lugar en la localidad tucumana de Aguilares. Dos días antes el hombre habría abusado de la menor por primera vez, y temerosa de que se volviera a meter en su cama, decidió ocultarse.

Cuando A.G.C. llegó a su casa el jueves a las 21, vio a sus cuatro hijos mirando la televisión. Comenzó a preparar la cena, para que comieran y se acostaran a dormir. Media hora más tarde, cuando los llamó, la pequeña de 11 años no estaba. La encontró después de las 6 en el techo de la vivienda, ocultándose de su padrastro, quien la habría manoseado en la cama la noche anterior. El hombre, que tiene 29 años, fue aprehendido por orden del fiscal Fabián Rojas.
El jueves a la noche, la mujer llamó a la comisaría de Aguilares, para informar de la desaparición de la menor. Defensa Civil municipal, la Patrulla Motorizada de Aguilares y la Guardia Infantería de la Regional Sur, supervisados por el comisario Héctor Figueroa, buscaron a la niña durante toda la noche.
Fuentes de la investigación comentaron que a las 6 observaron a la pequeña en el techo. Acababa de despertarse. Había dormido debajo del tanque de agua, cubriéndose con una frazada. Su madre, con la ayuda de policías, acercó una escalera para que bajara.
Miedo
La madre la abrazó muy fuerte. Le preguntó por qué se había escondido en el techo, y la niña le confesó que tenía miedo que su padrastro la volviera a tocar a la noche, como había hecho dos días antes.
El martes a las 5, la mujer había salido rumbo a Simoca con su hija de 12 años, que tiene una discapacidad. En ese momento, el hombre habría aprovechado para manosear a la menor de 11 en su cama. En detalle, la niña le contó a su madre cómo se produjo el abuso.
El temor de la víctima era que su padrastro volviera a visitarla en su habitación esa noche. Por eso se ocultó. Una de las médicas de la Policía dijo en su informe que la niña tenía una irritación en la vagina, que podría ser fruto del abuso.
Cuando la madre regresó de Simoca, había observado una conducta distante de su hija. Estaba extraña, y le preguntó si le pasaba algo. La niña lo negó. A.G.C. tuvo dos hijas con una pareja anterior, y con el presunto abusador se juntó hace unos cinco años, y tuvieron dos hijos, uno de cuatro y una nena de tres.

Fuente | lagaceta.com.ar

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